Cuando desperté estaba en una habitación vacía, sin ventanas, solo había una especie de cama y una vela, mi arco y mi carcaj estaban en el suelo, había alguien sentado a los pies de mi cama. No se había dado cuenta de que me había despertado, estaba tan cansada que me pesaban los brazos y no era capaz de moverlos, en un esfuerzo me moví demasiado y lo único que conseguí fue que el castaño que estaba a los pies de mi cama se diese cuenta de que me había despertado.
-Buenos días, ¿estas mejor?-entonces me sonrió, por algún motivo me sonroje.
-S... si, gracias.
-Me llamo Alexander, es un placer.-me tendió la mano y yo la acepte.
-Soy Kia, ¿co... como llegué aqui?
-Estabas inconsciente en el desvío que daba a nuestra base.-se levantó y prosiguió.- Supongo que de cansancio, Elizabeth y yo te encontramos y te trajimos aquí.
En ese momento se abrió la puerta, una mujer bastante alta y fuerte entró con ropa, en ese momento me di cuenta de que estaba desnuda y solo me cubría la manta, me puse completamente roja.
-Toma.-me dejó la ropa encima de la cama.- Soy Vrenelli, ¿tendrías la amabilidad de decirme tu nombre?
-Me... me llamo Kia, e... encantada.
Esa mujer... irradiaba una sensación de tranquilidad, parecía amable. En cuanto a Alexander, también parecía amable y menos serio que Vreneli. Ella hizo un gesto a Alexander y se fueron de la ''habitación'' y me pude vestir, cuando acabé salí de la habitación, al salir me encontre en una sala redonda, en el centro había una mesa, había 3 asientos vacíos, Alexander me indico que me sentase, estaba entre el y otro chico, algo más mayor que nosotros dos.
Entraron dos enanos en la sala y se sentaron en los asientos vacíos, toda la sala se quedó en silencio. Miré a Alexander extrañada, pero el estaba serio, mirando a los enanos, esa escena para mí era un tanto cómica, pero hice un esfuerzo para no reírme, entonces empezaron a hablar y escuché atentamente.
-La Bruja se está haciendo cada vez más fuerte, ahora a atacado el internado Aztiria.-un momento... mi internado... no entiendo por qué lo atacó, no teníamos nada de mucho valor, al menos no que yo sepa.- y creemos que se dirije al este, hacia el Castillo de Hielo, necesitamos 3 grupos para ir a vijilar el castillo mientras que otros se queden aquí ayudando a rescatar a los heridos de el ataque al internado.- entonces me miró.- Dime joven elfa, ¿Eres una de las supervivientes del ataque?
-Si señor, me llamo Kia Azure y estudiaba en el internado antes de ser atacado por ella, pero... ¿Por qué ataco mi internado? No teníamos nada de valor.
-Al contrario, en tu internado estaba escondido uno de los 8 fragmentos mágicos de la reina Iris, ella ya tiene 2 y no podemos dejar que consiga los otros 6.
-También fue por el poder de los profesores, como la directora Antium, el profesor Fenetrus o la profesora Noir, tengo entendido que ella era tu orientadora, ¿no es así?-dijo una amazona que estaba sentada al lado del anciano enano.
-Si... supongo que a sido capturada o algo por el estilo... pero el que realmente me preocupa es mi hermano, lo capturó un súcubo y temo que le haya pasado algo.
-La Bruja no suele matar algo que le resulte útil.-hablo el otro enano.
- O dios mio, está perdido...
-Vaya, que optimista.- esta vez habló una ninfa que estaba al lado de Vreneli.
-Bueno, ahora organicémonos, necesitamos dos equipos en tierra y uno en el aire.
Tres amazonas, y siete elfos levantaron la mano, se dividieron en cinco y formaron los dos grupos de tierra, dos hadas y tres ninfas del aire levantaron también sus manos y formaron el equipo del aire. Los demás nos organizamos en grupos para ir a rescatar heridos.
-Joven elfa, tu irás con Alexander y Romeo.
-Am... si, pero... ¿puedo hacer una pregunta?
-Ya la has echo.-el enano se fue sin hacerme caso.
-¡¿C...como?!
-Hola, soy Romeo.-senti una mano en mi hombro y al girarme vi a un vampiro de cabello rubio oscuro, tenía una pistola y, sinceramente, parecía un loco, aunque eso no tiene por que ser malo.- Tu debes ser Kia, ¿verdad?
-Si.-dije mientras le sonreía.
-Deberíamos salir ya, puede que tus amigos se encuentren hay fuera y necesiten ayuda.
-O también puede que haya que enterrarlos...
-Bueno, eso no importa, ¿tienes un arma?
-Si, espera un momento.-fui a coger mi arco y mi carcaj.
Salimos pronto porque necesitaba saber como estaban mis amigos, el bosque estaba lleno de heridos, pero otros grupos los estaban ayudando, estábamos cerca de las ruinas del internado y reconocí a Octavian, estaba tirado inconsciente.
-¡O..Octavian!-corrí hacia el.-¡¿A que esperáis?! ¡Ayudadme!
-Eh.... ¡Si!
Romeo lo cogió y se lo llevo a la base a que le curasen las heridas, nos quedamos Alexander y yo solos, buscamos en el bosque pero solo había cadáveres así que decidimos entrar en el internado.
-¿Como te sientes al entrar aquí ahora?
-No... no lo se... es raro.... hace poco esto estaba entero...-miré hacia una esquina del gran vestíbulo, donde estaba mi hermano.- Dake...
-Estará bien.-dijo mientras me pasaba el brazo por el hombro y sonreía.
-Eso espero...-hice una sonrisa fingida.
Nos quedamos buscando un rato, no había nadie, decidimos volver con a la base con Romeo, que había venido a ayudarnos a buscar. Me quedé pensativa, mientras caminaba me tropecé con una piedra y casi me caigo pero alguien me sujetó.
-Debes tener más cuidado.-Romeo me sonrió y me sonrojé un poco.- ¿En que pensabas?
-En nada con importancia...- respondí mientras me ayudaba a incorporarme.- Solo espero que mi hermano esté bien...
-Seguro que si, lo encontraremos pronto.- me sonrió, por alguna razón me encantaba su sonrisa que albergaba un poco de locura.
lunes, 21 de abril de 2014
jueves, 17 de abril de 2014
Capítulo 1
Las piedras del bosque se clavaban en mis pies, mi ropa estaba rota y cada vez estaba mas cansada, el internado estaba completamente destruido, sus ruinas se alzaban sobre los árboles, el lugar donde me crie ahora estaba derruido, solo me quedaba el peluche que la profesora Noir me había regalado al cumplir los 10 años, ese precioso fénix me acompaño 5 años, ahora estaba un poquito estropeado, recuerdo que cuando me lo regaló me dijo: ''Es tan naranja que me recuerda a ti.''
Me caí, la piel de mi rodilla se había separado y salía bastante sangre, aun así seguí corriendo, no podía dejar que los minotauros me atrapasen, mi hermano, Dake, había sido atrapado por un súcubo, si tan solo ese idiota me hubiese echo caso y no le hubiese prestado atención ahora estaríamos corriendo juntos. Muchas de las hadas del internado volaban sobre mi, pero no bajaban a ayudar a los demás que no teníamos la suerte de poder volar, tampoco las amazonas se detenían a ayudarnos a subir a los caballos, no me podía detener a trepar un árbol porque igualmente me atraparían, así que sin caballo y sin un árbol al que trepar, mi arco no servía de nada, aún así, cogí una flecha de mi carcaj, podría servir para liberarme si me atrapaban.
Encontre un desvío, comprobé que no tenía ningun minotauro, súcubo o gorgona detras de mi y corrí, estaba tan cansada que me desmaye.
-¡Oye!¡Oye! ¡¿Estás bien?!
Un día antes.
Hoy acaban las clases, por fín, lo mejor es que acaban en tiro con arco, mi asignatura preferida, me levanté y me puse un bombacho y una camisa suelta, me recogí el pelo en una coleta y me puse unas bailarinas bastante sueltas, de tela, escuché un bostezo, la vaga de mi compañera y mejor amiga se despertó.
-Vaya Sephira, por fín te dignas a levantarte.
-Cállate Kía, anoche no dormí porque te empeñaste en leer y la luz de tu vela no me dejó dormir.
-¡Claro! La vela alumbra tan, y sobretodo a ti, que estas en la otra punta de la habitación.-dije en un tono sarcástico.
Sep se vistió también, y bastante molesta, mientras ella se vestía yo bajé a desayunar. Ya estaba allí todo el internado, y aún así Dake consiguió guardarme un sitio junto a el y sus amigotes. Burn estaba comiendo como un cerdo, como siempre, mientras que Octavian lo miraba con asco, de los tres, el era el que menos me desagradaba, puesto que era bastante amable con todos, un poco tímido también, pero eso lo hacía todavía más simpático.
-Ten cuidado o te atragantarás.-le dijo Dake burlonamente a Burn.
-Tranquilo, tengo práctica.-dijo con la boca llena.
-No entiendo como puedes comer así, pareces un cerdo.
-Corrección, Ki, soy un cíclope.-dijo aun con la boca llena, era realmente asqueroso.
-No entiendo la manía que tenéis en acortar un nombre que ya es pequeño.
-Venga, hermanita, no te enfades.-dijo mientras me desordenaba el pelo.
Y así pasó el desayuno, entre risas, eructos por parte de Burn y regañinas por mi parte, ahora tocaba DO, o Deportes Olímpicos, el profesor Goldman era realmente blando, y machista, así que a los chicos les mandaba a hacer lazamiento de peso y a las chicas atletismo, porque decía que somos demasiado débiles como para sostener 3 kg, eso me molestaba mucho, pero como se centraba mas en los chicos yo en toda la hora no hacía nada.
Luego tocaba astronomía, que a veces se hacía por la noche, pero hoy solo repasamos las constelaciones, esta clase la daba el profesor Difus, el era muy amable y no te regañaba muy fácilmente, el también era el orientador de los chicos, así que normalmente, cuando uno se porta mal, le gasta una broma muy embarazosa.
Así pasaron las horas, hasta que al fin tocó tiro con arco, la profesora Noir daba esa asignatura, era la orientadora de las chicas, le teníamos mucha confianza, era severa pero también muy cariñosa.
-Así no Mairitan, tensa más la cuerda. Muy bien Azure.- me dio palmaditas en la cabeza y siguió comprobando la posición de los arcos y los arqueros.- Ahora ¡disparad!
Cuando nos fuimos a la cama, me costo dormir, aunque acabe durmiendo de cansancio. Al día siguiente Sephira me despertó asustada y olía a humo, también se oían gritos y gente corriendo.
-¡Kia, corre!¡La Bruja nos ataca!
-¡Pues corre, yo te adelanto!-me vestí rápidamente, con la ropa que me había puesto ayer y corrí escaleras abajo, mi hermano estaba con un súcubo, que intentaba atraparlo.-¡Dake!¡Corre!
Estaba completamente hipnotizado, conteniendo mi ira corrí hacia la salida. Horas despues estaba completamente agotada.
Las piedras del bosque se clavaban en mis pies, mi ropa estaba arruga y cada vez estaba mas cansada, el internado estaba completamente destruido, sus ruinas se alzaban sobre los árboles, el lugar donde me crie ahora estaba derruido, solo me quedaba el peluche que la profesora Noir me había regalado al cumplir los 10 años, ese precioso fénix me acompaño 5 años, ahora estaba un poquito estropeado, recuerdo que cuando me lo regaló de dijo: ''Es tan naranja que me recuerda a ti.''
Me caí, la piel de mi rodilla se había separado y salía bastante sangre, aun así seguí corriendo, no podía dejar que los minotauros me atrapasen, mi hermano, Dake, había sido atrapado por un súcubo, si tan solo ese idiota me hubiese echo caso y no le hubiese prestado atención ahora estaríamos corriendo juntos. Muchas de las hadas del internado volaban sobre mi, pero no bajaban a ayudar a los demás que no teníamos la suerte de poder volar, tampoco las amazonas se detenían a ayudarnos a subir a los caballos, no me podía detener a trepar un árbol porque igualmente me atraparían, así que sin caballo y sin un árbol al que trepar, mi arco no servía de nada, aún así, cogí una flecha de mi carcaj, podría servir para liberarme si me atrapaban.
Encontre un desvío, comprobé que no tenía ningun minotauro, súcubo o gorgona detras de mi y corrí, estaba tan cansada que me desmaye.
-¡Oye!¡Oye! ¡¿Estás bien?!
Me caí, la piel de mi rodilla se había separado y salía bastante sangre, aun así seguí corriendo, no podía dejar que los minotauros me atrapasen, mi hermano, Dake, había sido atrapado por un súcubo, si tan solo ese idiota me hubiese echo caso y no le hubiese prestado atención ahora estaríamos corriendo juntos. Muchas de las hadas del internado volaban sobre mi, pero no bajaban a ayudar a los demás que no teníamos la suerte de poder volar, tampoco las amazonas se detenían a ayudarnos a subir a los caballos, no me podía detener a trepar un árbol porque igualmente me atraparían, así que sin caballo y sin un árbol al que trepar, mi arco no servía de nada, aún así, cogí una flecha de mi carcaj, podría servir para liberarme si me atrapaban.
Encontre un desvío, comprobé que no tenía ningun minotauro, súcubo o gorgona detras de mi y corrí, estaba tan cansada que me desmaye.
-¡Oye!¡Oye! ¡¿Estás bien?!
Un día antes.
Hoy acaban las clases, por fín, lo mejor es que acaban en tiro con arco, mi asignatura preferida, me levanté y me puse un bombacho y una camisa suelta, me recogí el pelo en una coleta y me puse unas bailarinas bastante sueltas, de tela, escuché un bostezo, la vaga de mi compañera y mejor amiga se despertó.
-Vaya Sephira, por fín te dignas a levantarte.
-Cállate Kía, anoche no dormí porque te empeñaste en leer y la luz de tu vela no me dejó dormir.
-¡Claro! La vela alumbra tan, y sobretodo a ti, que estas en la otra punta de la habitación.-dije en un tono sarcástico.
Sep se vistió también, y bastante molesta, mientras ella se vestía yo bajé a desayunar. Ya estaba allí todo el internado, y aún así Dake consiguió guardarme un sitio junto a el y sus amigotes. Burn estaba comiendo como un cerdo, como siempre, mientras que Octavian lo miraba con asco, de los tres, el era el que menos me desagradaba, puesto que era bastante amable con todos, un poco tímido también, pero eso lo hacía todavía más simpático.
-Ten cuidado o te atragantarás.-le dijo Dake burlonamente a Burn.
-Tranquilo, tengo práctica.-dijo con la boca llena.
-No entiendo como puedes comer así, pareces un cerdo.
-Corrección, Ki, soy un cíclope.-dijo aun con la boca llena, era realmente asqueroso.
-No entiendo la manía que tenéis en acortar un nombre que ya es pequeño.
-Venga, hermanita, no te enfades.-dijo mientras me desordenaba el pelo.
Y así pasó el desayuno, entre risas, eructos por parte de Burn y regañinas por mi parte, ahora tocaba DO, o Deportes Olímpicos, el profesor Goldman era realmente blando, y machista, así que a los chicos les mandaba a hacer lazamiento de peso y a las chicas atletismo, porque decía que somos demasiado débiles como para sostener 3 kg, eso me molestaba mucho, pero como se centraba mas en los chicos yo en toda la hora no hacía nada.
Luego tocaba astronomía, que a veces se hacía por la noche, pero hoy solo repasamos las constelaciones, esta clase la daba el profesor Difus, el era muy amable y no te regañaba muy fácilmente, el también era el orientador de los chicos, así que normalmente, cuando uno se porta mal, le gasta una broma muy embarazosa.
Así pasaron las horas, hasta que al fin tocó tiro con arco, la profesora Noir daba esa asignatura, era la orientadora de las chicas, le teníamos mucha confianza, era severa pero también muy cariñosa.
-Así no Mairitan, tensa más la cuerda. Muy bien Azure.- me dio palmaditas en la cabeza y siguió comprobando la posición de los arcos y los arqueros.- Ahora ¡disparad!
Cuando nos fuimos a la cama, me costo dormir, aunque acabe durmiendo de cansancio. Al día siguiente Sephira me despertó asustada y olía a humo, también se oían gritos y gente corriendo.
-¡Kia, corre!¡La Bruja nos ataca!
-¡Pues corre, yo te adelanto!-me vestí rápidamente, con la ropa que me había puesto ayer y corrí escaleras abajo, mi hermano estaba con un súcubo, que intentaba atraparlo.-¡Dake!¡Corre!
Estaba completamente hipnotizado, conteniendo mi ira corrí hacia la salida. Horas despues estaba completamente agotada.
Las piedras del bosque se clavaban en mis pies, mi ropa estaba arruga y cada vez estaba mas cansada, el internado estaba completamente destruido, sus ruinas se alzaban sobre los árboles, el lugar donde me crie ahora estaba derruido, solo me quedaba el peluche que la profesora Noir me había regalado al cumplir los 10 años, ese precioso fénix me acompaño 5 años, ahora estaba un poquito estropeado, recuerdo que cuando me lo regaló de dijo: ''Es tan naranja que me recuerda a ti.''
Me caí, la piel de mi rodilla se había separado y salía bastante sangre, aun así seguí corriendo, no podía dejar que los minotauros me atrapasen, mi hermano, Dake, había sido atrapado por un súcubo, si tan solo ese idiota me hubiese echo caso y no le hubiese prestado atención ahora estaríamos corriendo juntos. Muchas de las hadas del internado volaban sobre mi, pero no bajaban a ayudar a los demás que no teníamos la suerte de poder volar, tampoco las amazonas se detenían a ayudarnos a subir a los caballos, no me podía detener a trepar un árbol porque igualmente me atraparían, así que sin caballo y sin un árbol al que trepar, mi arco no servía de nada, aún así, cogí una flecha de mi carcaj, podría servir para liberarme si me atrapaban.
Encontre un desvío, comprobé que no tenía ningun minotauro, súcubo o gorgona detras de mi y corrí, estaba tan cansada que me desmaye.
-¡Oye!¡Oye! ¡¿Estás bien?!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)